
Foto: Cuartoscuro
El exfuncionario encabezó Pemex durante la reforma energética y años después se convirtió en uno de los personajes centrales de los casos Odebrecht y Agronitrogenados.

El nombre de Emilio Lozoya Austin volvió al centro de la conversación pública luego de la detención de su hermana, Gilda Lozoya Austin, acusada por la Fiscalía General de la República de presuntamente participar en operaciones con recursos de procedencia ilícita relacionadas con el caso Agronitrogenados.
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De acuerdo con las investigaciones federales, el exdirector de Pemex habría participado en esquemas de corrupción y triangulación de recursos vinculados tanto al caso Odebrecht como a la compra de la planta de fertilizantes Agronitrogenados.

Emilio Lozoya Austin nació en Chihuahua en 1974 y proviene de una familia ligada desde hace décadas a la vida política del país.
Es hijo de Emilio Lozoya Thalmann, quien ocupó cargos relevantes en gobiernos del PRI, entre ellos la dirección del ISSSTE y la entonces Secretaría de Energía, Minas e Industria Paraestatal durante la administración de Carlos Salinas de Gortari.

Lozoya estudió Economía en el ITAM y Derecho en la UNAM, además de cursar una maestría en Administración Pública en la Universidad de Harvard. Antes de llegar al gobierno federal desarrolló una carrera vinculada al sector financiero y a organismos internacionales, desempeñándose en espacios como el Banco de México, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Foro Económico Mundial.
Su trayectoria internacional y su cercanía con el equipo de Enrique Peña Nieto durante la campaña presidencial de 2012 terminaron por colocarlo en una de las posiciones más relevantes del nuevo gobierno. Horas antes del inicio del sexenio priista, Enrique Peña Nieto lo designó como director general de Pemex, responsabilidad que asumió desde el inicio del sexenio y hasta 2016.
Desde esa posición se convirtió en uno de los principales operadores de la reforma energética impulsada por el gobierno priista y participó activamente en la defensa pública del proyecto que abrió el sector a la inversión privada.
Durante esos años, Lozoya fue considerado uno de los funcionarios con mayor proyección dentro del gabinete federal y una de las figuras más visibles del sector energético mexicano.

La situación de Emilio Lozoya cambió años después de haber dejado la dirección de Petróleos Mexicanos, cuando comenzaron a abrirse las investigaciones en su contra por su presunta participación en los casos Odebrecht y Agronitrogenados.
Las indagatorias se centraron en su gestión al frente de Pemex, periodo en el que las autoridades mexicanas sostienen que se habrían realizado operaciones que derivaron en posibles daños patrimoniales al Estado, así como movimientos financieros considerados como presuntamente irregulares, lo que dio origen a diversas carpetas de investigación tanto en el ámbito nacional como internacional.
Como titular de Pemex, Lozoya avaló la compra de una planta de fertilizantes perteneciente a Altos Hornos de México, conocida como Agronitrogenados. La operación fue por alrededor de 275 millones de dólares, pese a que la planta llevaba 14 años sin operar y se encontraba en condiciones de abandono, lo que posteriormente fue considerado un sobreprecio relevante.
A este caso se sumaron posteriormente las investigaciones relacionadas con Odebrecht, en las que la Fiscalía General de la República ha señalado presuntos esquemas de sobornos vinculados a contratos y decisiones tomadas durante el periodo en que Lozoya encabezó la empresa productiva del Estado.

En febrero de 2020, Emilio Lozoya fue detenido en Málaga, España, luego de que las autoridades mexicanas solicitaron su captura internacional.
Meses después fue extraditado a México y durante una primera etapa enfrentó el proceso en libertad bajo el esquema de testigo colaborador de la Fiscalía General de la República, lo que le permitió continuar su defensa fuera de prisión bajo ciertas medidas cautelares.
Sin embargo, en noviembre de 2021, un juez determinó su ingreso al Reclusorio Norte al considerar que existía riesgo de fuga, por lo que le fue revocada la libertad condicional y permaneció en prisión preventiva durante más de dos años.
Posteriormente, en febrero de 2024, obtuvo un cambio en sus medidas cautelares que le permitió continuar el proceso bajo prisión domiciliaria y vigilancia electrónica.
En 2025, un tribunal colegiado le negó un amparo definitivo y revocó una suspensión previamente otorgada, al considerar que el pago de reparación acordado en el caso Agronitrogenados no extingue la responsabilidad penal por operaciones con recursos de procedencia ilícita, lo que obligó a reactivar la etapa intermedia del proceso judicial en su contra.
La captura de su hermana, Gilda Lozoya Austin, volvió a colocar el caso en la conversación pública y reactivó el interés sobre uno de los expedientes de corrupción más emblemáticos de la última década en México.
