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Cuatro claves para entender el caso del ‘Mayo’ Zambada y su relación con el FBI

A dos años de su captura, el expediente de Ismael Zambada sigue bajo la lupa debido a las implicaciones que tiene para la relación entre México y EUA

La caída de Ismael 'El Mayo' Zambada cambió el mapa criminal de Sinaloa y la relación bilateral entre México y Estados Unidos

Foto: Redes

Orly Mazabel

Orly Mazabel

Publicada: jul 06 a las 18:52, 2026
- Últ. Actualización: jul 06 a las 19:35, 2026

Pocos eventos en la historia reciente han tenido un impacto simultáneo en la diplomacia, la política local y la seguridad nacional como la captura de Ismael “El Mayo” Zambada, ocurrida el 25 de julio de 2024.

El caso sigue estando en la polémica debido a las implicaciones que ha tenido: desde las protestas del gobierno mexicano ante una presunta intervención no autorizada de agencias como el FBI y la DEA, pasando por las inconsistencias periciales que rodean el entorno del gobernador Rubén Rocha Moya, hasta la violenta guerra civil entre “Los Mayos” y “Los Chapitos” que reconfiguró el territorio de Sinaloa.

Te presentamos las claves para entender el caso.

La captura

La entrega y captura del líder del Cártel de Sinaloa el 25 de julio de 2024 en un aeródromo ubicado en Santa Teresa, Texas, ha provocado tensión entre México y EUA debido a las diversas versiones que han circulado.

Aunque inicialmente se habló de una entrega pactada, la propia defensa de Zambada sostuvo que fue secuestrado y engañado por Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo” Guzmán, quien lo subió a un avión contra su voluntad.

“El Mayo” fue puesto bajo custodia de la DEA y el Departamento de Justicia. Posteriormente, Zambada fue trasladado a Nueva York, donde fue procesado por múltiples cargos de narcotráfico, lavado de dinero y crimen organizado, y en 2025 se declaró culpable de dichos delitos.

En su momento, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que no conocía los detalles de la detención y pidió al gobierno estadounidense aclarar los hechos.

“El Gobierno de Estados Unidos tiene que dar un informe completo, no es nada más de declaraciones generales. Hay que informar, tiene que haber transparencia”, dijo AMLO durante la mañanera del 26 de julio de 2024.

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Incluso, la propia Rosa Icela Rodríguez, en ese entonces secretaria de Seguridad, reconoció que el gobierno mexicano no había participado en el operativo y que desconocía los detalles sobre si la detención fue una entrega pactada o una captura.

Sin embargo, a dos años del suceso, el caso ha dado un vuelco político. Un reportaje del periodista Luis Chaparro reveló que el FBI y la DEA planificaron y coordinaron el operativo del vuelo.

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El medio obtuvo acceso al interior del avión donde fue trasladado el capo, así como a un informe interno donde el FBI reconoció que fue el artífice de la captura.

El periodista dio a conocer que el modelo de la aeronave era un Beechcraft King Air, del año 1976, el cual fue modificado para evitar ser rastreado en el aire.

Pie de Nota también reveló dos nuevas imágenes de la captura del “Mayo” Zambada y de Joaquín Guzmán López, hijo del “Chapo” Guzmán.

En las fotografías se aprecia a los capos sinaloenses descender de la aeronave mientras son esperados por agentes estadounidenses.

El nuevo viraje de la información provocó la reacción de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien ofrecerá este 7 de julio información sobre el caso. incluso aseguró que lo ocurrido podría ser una injerencia por parte del gobierno estadounidense.

El conflicto diplomático de EUA con México

La detención de Zambada no solo fue un caso de seguridad, también dinamitó la relación de confianza entre el expresidente Andrés Manuel López Obrador y el entonces embajador de EUA, Ken Salazar.

El distanciamiento fue definitivo tras las sospechas de que las agencias estadounidenses operaron a espaldas de las fuerzas armadas de México.

Esto, pese a que en reiteradas ocasiones Salazar aseguró que no se utilizaron recursos estadounidenses en el operativo contra el ‘Mayo’

Tras la captura de Zambada, el Gobierno de México envió una nota diplomática de extrañamiento a Estados Unidos en la que expresó su inconformidad por la presunta participación de agencias estadounidenses en una operación realizada sin conocimiento ni colaboración de las autoridades mexicanas.

En el documento, la administración federal reclamó una posible vulneración de la soberanía nacional y exigió información completa sobre las circunstancias que rodearon el traslado del capo a territorio estadounidense, luego de que la FGR consideró insuficientes e inverosímiles las primeras explicaciones ofrecidas por Washington.

Dos años más tarde, el propio Salazar, en su libro Las Fronteras: Mi Lucha por un EU incluyente, reveló que un empresario cercano a López Obrador le confesó la profunda preocupación del mandatario de que “El Mayo” delatara a altos funcionarios de su administración ante la justicia estadounidense.

El actual gobierno de Claudia Sheinbaum rechazó categóricamente esa versión, argumentando que el reclamo no busca defender al capo, sino exigir el respeto al derecho internacional.

AMLO, Ken Salazar y Mayo Zambada

Foto: Cuartoscuro / Redes Sociales

Aunque la relación actual con el nuevo embajador estadounidense, Ronald D. Johnson, es calificada como cordial, Sheinbaum ha dejado claro a través de la Cancillería que la exigencia de transparencia por el operativo sigue abierta a través de los canales diplomáticos.

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El factor Melesio Cuén y su relación con Rocha Moya

Una pieza clave en este entramado es Héctor Melesio Cuén Ojeda, el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa y quien fue asesinado el mismo día de la captura del Mayo.

Inicialmente, el asesinato del exrector fue presentado por la Fiscalía General de Sinaloa como el resultado de un intento de robo en una gasolinera.

Sin embargo, las investigaciones federales comenzaron a encontrar inconsistencias en esa narrativa. Peritajes posteriores apuntaron a que el político habría sido asesinado en la misma finca donde ocurrió el presunto secuestro de Zambada y no en el lugar reportado originalmente por las autoridades estatales.

La dependencia señaló inconsistencias periciales y evidencias que vinculaban directamente el homicidio de Cuén con los acontecimientos ocurridos en Huertos del Pedregal.

De acuerdo con la versión difundida por el propio narcotraficante, el día de su secuestro acudió a una reunión en la finca Huertos del Pedregal para mediar un conflicto político entre el entonces gobernador Rubén Rocha Moya y Cuén Ojeda.

Rocha Moya y Mayo Zambada

Foto: Cuartoscuro

La versión de Zambada colocó a Rocha Moya en el centro de la controversia. Aunque el mandatario negó haber estado presente y sostuvo que se encontraba fuera del país, el señalamiento detonó una ola de cuestionamientos sobre la relación entre actores políticos y grupos criminales en Sinaloa.

La presunta reunión tenía como objetivo resolver diferencias políticas entre Rocha y Cuén, dos figuras que durante años mantuvieron una relación marcada por alianzas y rupturas en la vida pública sinaloense.

Héctor Melesio Cuén Ojeda

Foto: Cuartoscuro

A dos años del crimen, el caso sigue abierto como una muestra de la presunta infiltración del crimen organizado en la política local. A esto se suman las indagatorias que el Departamento de Justicia de Estados Unidos mantiene vigentes contra Rubén Rocha Moya por supuestos vínculos con el Cártel de Sinaloa.

Caída del ‘Mayo’ Zambada modificó el mapa criminal de Sinaloa

La captura de Ismael ‘El Mayo’ Zambada marcó un punto de quiebre dentro del Cártel de Sinaloa y detonó una disputa abierta entre las dos principales facciones de la organización: los llamados “Mayos”, leales a la familia Zambada, y los “Chapitos”, encabezados por los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.

Operativo contra los Mayos en Sinaloa

Foto: Cuartoscuro

La detención rompió décadas de equilibrio interno y desató una guerra por el control de las rutas, las estructuras financieras y el liderazgo de una de las organizaciones criminales más poderosas del país.

La confrontación se concentró inicialmente en Culiacán, pero pronto se extendió a prácticamente todo Sinaloa. De acuerdo con reportes periodísticos, los enfrentamientos entre ambas facciones han dejado miles de víctimas entre homicidios, desapariciones y desplazamientos forzados, además de bloqueos carreteros, ataques armados y una creciente disputa territorial que modificó el mapa criminal de la entidad.

Uno de los cambios más significativos ha ocurrido en Badiraguato, considerado históricamente el bastión de la familia Guzmán.

Medios como El País han documentado que grupos vinculados a Ismael Zambada han avanzado sobre territorios tradicionalmente controlados por los Guzmán, instalando retenes, imponiendo nuevas reglas y dejando mensajes para evidenciar el cambio de poder.

La presencia de los “Mayitos” en comunidades serranas refleja una reconfiguración inédita en una región que durante décadas estuvo bajo la influencia de los herederos de El Chapo.

La guerra interna también ha debilitado la estructura general del Cártel de Sinaloa. Mientras los “Chapitos” han buscado conservar sus principales enclaves operativos y financieros, los “Mayos” han aprovechado el descontento de antiguos aliados para expandirse y disputar zonas estratégicas.

Actualmente, el gobierno de Estados Unidos busca capturar a otros dos hijos de Joaquín “El Chapo” Guzmán que aún permanecen prófugos: Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Jesús Alfredo Guzmán Salazar, ya que cabe destacar que sus otros hijos, Ovidio Guzmán Loera y Joaquín Guzmán López ya se encuentran en manos de la justicia estadounidense.

Esta pugna ha transformado el equilibrio criminal en el noroeste del país y ha convertido la captura de El Mayo en uno de los acontecimientos con mayor impacto en la historia reciente del narcotráfico mexicano.