La buena noticia es que la Secretaría de Hacienda está previendo un crecimiento económico de “al menos 2%” en 2027. Es ese mismo 2% que López Obrador despreciaba cuando lo registraban los gobiernos de otros partidos, pero que se ve positivo tras el 0.9% promedio anual de su sexenio o el 0.6% del primer año completo de Sheinbaum.

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Uno de los problemas es que los pronósticos de Hacienda han sido fallidos en los últimos años. Para 2024 previó 3%, pero el crecimiento real fue de 1.4%; para 2025 fue 2.5%, pero la cifra se ubicó en 0.6%; para 2026 previó 2.3%, pero en el primer semestre de este año se alcanzó solo 1.1%. ¿Quién nos dice que ahora sí afinó la puntería?
El pronóstico se basa en una serie de supuestos optimistas. Hacienda prevé que los ingresos tributarios alcancen un máximo histórico de 15.9% del PIB, contra 15.2% en 2025, sin impuestos nuevos y sin reducir la informalidad, simplemente apretando a los contribuyentes cautivos. Con ese dinero promete subir el gasto público en educación 10.7%, en salud 11.3% y en seguridad 11.5%. Además, elevará todos los Programas para el Bienestar más que la inflación.
Hacienda está presupuestando aumentos de la inversión pública, con proyectos como trenes –aunque pierdan dinero—y nuevas plantas generadoras de electricidad, pero también de la inversión privada, “por la mayor claridad en el marco comercial de América del Norte”, claridad que no se ve por ningún lado. También considera que los aumentos del gasto no impedirán una reducción del déficit público de 4.1 a 3.9% del PIB.
Pemex “fortalecerá su liquidez” y “disminuirá sus pasivos”, pero ¿cómo? Registrará un superávit financiero de 95 mil 100 millones de pesos, aunque solo después de una transferencia del gobierno federal por 81 mil 100 millones. Parece un engaño que no rescatará a la empresa.

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No sé si México vaya a crecer realmente 2%, pero la deuda pública seguirá aumentando. En 2018 estaba en 10.5 billones de pesos o 44.8% del PIB; en 2027 se elevará a 21.7 billones de pesos o 55% del PIB. Las promesas de López Obrador y Sheinbaum de no endeudar al país han resultado falsas.
El secretario de hacienda, Édgar Amador, ha entregado un paquete presupuestario muy optimista. Es sin duda lo que le han pedido. Pero pensar que se puede seguir aumentando el gasto, apretando a los contribuyentes de siempre y aumentando la deuda puede resultar muy peligroso al final.