
Ariadna Montiel, dirigente de Morena, encabeza la percepción de corrupción entre líderes partidistas con un 42.8%, según la más reciente encuesta de Polikratos. - Foto: Cuartoscuro
Rumbo a 2027, el reto para Morena no solo será conservar su capacidad electoral, sino contener un indicador que creció con mayor fuerza que el de cualquier otro partido: el rechazo ciudadano

Morena se encamina hacia el proceso electoral de 2027 enfrentando un marcado desgaste en su imagen pública. De acuerdo con la más reciente medición de Mitofsky, el rechazo ciudadano a votar por el partido guinda creció 11.5 puntos porcentuales en solo doce meses, al pasar de 24.6% en agosto de 2025 a 36.1% en agosto de 2026.
El dato cobra relevancia porque Morena sigue siendo la principal fuerza política, pero comienza a enfrentar una mayor resistencia entre los electores tras diversas controversias que acompañan al partido.
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El incremento de Morena es el más pronunciado entre los partidos medidos. El rechazo al partido guinda pasó de 24.6% a 36.1%
De acuerdo con la encuestadora, el PRI, que continúa como el más rechazado, cayó de 57.6% a 48.7%

El repunte en las cifras negativas coincide con una racha de polémicas que han mantenido a dirigentes y funcionarios guinda bajo el escrutinio público.
Entre los frentes abiertos destacan la crisis política en Sinaloa alrededor del gobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza; la revocación de visado a Andrés Manuel López Beltrán y presuntos señalamientos por redes de ‘huachicol’; así como los cuestionamientos hacia la gobernadora Layda Sansores por sus viajes a Madrid y los reportes sobre los contratos públicos otorgados a empresarios vinculados a la familia del expresidente López Obrador.

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A este panorama se sumó la reciente controversia que involucra a la senadora con licencia Julieta Ramírez, luego de un reportaje de N+ Focus que la vincula con presuntas conversaciones para firmar un acuerdo de colaboración (proffer agreement) con el Departamento de Justicia de Estados Unidos en San Diego. La suma de estos episodios empieza a cobrar factura en la percepción ciudadana justo antes del arranque formal de la contienda.