
Tras las advertencias de Reginaldo Sandoval, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández se reunieron con el dirigente del PT, Alberto Anaya, en medio de los reclamos por las candidaturas. - Foto: Redes
La tensión por las candidaturas del 2027 no es nueva. El PT ya amagó con competir sin Morena, congeló el diálogo con el partido guinda y, en procesos locales como Zacatecas y Veracruz, ambos partidos llegaron a competir por separado.

De cara a las elecciones de 2027, la alianza entre Morena y el Partido del Trabajo (PT) vuelve a enfrentar un capítulo de tensión. El amago de Reginaldo Sandoval de que el PT podría competir por su cuenta y abrir la puerta a perfiles inconformes con las encuestas de Morena no es un episodio aislado, sino parte de una serie de desencuentros que han marcado la relación entre ambos partidos en los últimos años.
Aunque el PT y Morena han compartido alianzas electorales y legislativas, el reparto de candidaturas ha sido uno de los principales puntos de fricción.
Desde 2025, Sandoval ya advertía que los petistas podían competir solos en 2027 si Morena mantenía, según su señalamiento, una actitud de “soberbia” en la negociación de espacios. Ese mismo año, la tensión escaló hasta poner en pausa el diálogo entre ambas fuerzas.

El historial incluye además elecciones estatales en las que el PT decidió tomar distancia de Morena.
Ahora, con 2027 en el horizonte, la negociación vuelve a poner a prueba la alianza. El PT ha elevado el tono y Morena enfrenta el reto de mantener la unidad del bloque oficialista mientras avanza la definición de candidaturas. Y aunque ambos partidos han mostrado señales de buscar una “operación cicatriz”, las fotografías y acercamientos entre sus dirigentes tendrán que traducirse en acuerdos concretos sobre los espacios que estarán en juego.
Las diferencias por las encuestas y la definición de candidaturas llevaron al coordinador petista en la Cámara de Diputados, Reginaldo Sandoval, a elevar el tono contra su principal aliado y advertir sobre el costo electoral que podría enfrentar el partido guinda si ambos terminan compitiendo por separado.

Reginaldo Sandoval lanzó una de sus advertencias más fuertes contra Morena, reconoció que su partido podría no tener los votos suficientes para conquistar por sí mismo una gubernatura, pero sostuvo que su fuerza electoral sí podría ser determinante para cambiar el resultado en varias entidades.
“No nos da para ganar una gubernatura, pero sí nos da para hacer perder hasta siete, ocho o hasta 12 gubernaturas”, afirmó. La cifra corresponde a la estimación política del propio legislador.
Detrás de la advertencia está la inconformidad del PT con los mecanismos para definir las candidaturas de la eventual coalición. Sandoval acusó a Morena de falta de apertura, sensibilidad, inclusión y diálogo, además de asegurar que existía un acuerdo para realizar “encuestas espejo” con participación de representantes petistas y del PVEM.
El PT analiza distintos escenarios para 2027: mantener la coalición, competir por separado únicamente en los estados donde no exista acuerdo o extender esa estrategia a más elecciones.
Sandoval incluso ha dejado abierta la posibilidad de respaldar a aspirantes de Morena inconformes con las definiciones internas. El mensaje coloca las candidaturas en el centro del conflicto: el PT quiere que sus perfiles sean medidos y participar en las reglas con las que se decidirá quién encabezará las contiendas.
La posibilidad de una separación apareció en abril de 2025, Sandoval ya había advertido que el PT podía llegar a las elecciones intermedias de 2027 sin Morena. Entonces describió la relación entre ambos partidos como “un poco fría, congelada” y atribuyó las diferencias a lo que consideraba una actitud de “soberbia” del partido mayoritario de la coalición.

Sandoval sostuvo que algunos sectores de Morena se comportaban como si fueran “prácticamente invencibles” y cuestionó particularmente la actuación de gobernadores emanados del partido. Frente a ese escenario, dejó abierta la posibilidad de que el PT tomara su propio camino: “Nosotros no tenemos problemas en caminar solos”, declaró al hablar de las elecciones de 2027.
El coordinador petista incluso recurrió al antecedente del PRD para advertir sobre los riesgos que, desde su perspectiva, enfrentaba Morena. Consideró que la “soberbia” podía conducir al partido guinda por una ruta equivocada y sostuvo que mantener el proyecto de la llamada Cuarta Transformación requería consistencia política e ideológica.
La tensión aumentó a finales de abril de 2025, cuando Sandoval confirmó que el diálogo entre el PT y Morena permanecía suspendido. Político MX reportó que entre los factores detrás del distanciamiento estaban las diferencias con la entonces presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, y el secretario de Organización, Andrés Manuel López Beltrán. Meses antes, el propio Sandoval había reclamado públicamente que el PT no recibía un trato “digno” de su aliado.
A las diferencias entre las dirigencias se sumaron desencuentros legislativos. Uno de los más visibles ocurrió durante el proceso de desafuero de Cuauhtémoc Blanco, acusado de abuso sexual en grado de tentativa contra su media hermana, acusación que él rechazó. El PT se negó a acompañar la posición de Morena para desechar la solicitud de desafuero, una diferencia que mostró que el partido de Alberto Anaya estaba dispuesto a separarse de su aliado en votaciones relevantes.
Otro episodio ocurrió durante el Congreso Nacional del PT de abril de 2025, cuando Gerardo Fernández Noroña fue abucheado por parte de los militantes presentes.

Alberto Anaya intentó contener los agravios contra el senador. El episodio fue interpretado por ese medio como una expresión del malestar de militantes con Noroña, quien construyó buena parte de su trayectoria legislativa postulado por el PT, pero nunca se afilió formalmente al partido.
Uno de los antecedentes ocurrió en Zacatecas rumbo a las elecciones locales de 2024. El PT rompió con el sector local de Morena encabezado por el grupo político de los Monreal y construyó una coalición diferente. Junto con Nueva Alianza y Encuentro Social formó “La Esperanza nos Une”, mientras Morena acudió a la elección estatal acompañado únicamente por el PVEM.
La ruptura quedó formalizada desde enero de 2024, meses antes de las elecciones.

El caso de Veracruz mostró nuevamente hasta dónde pueden llegar las diferencias por las candidaturas. Para las elecciones municipales de 2025, PT y Morena no consiguieron cerrar un acuerdo. Sandoval explicó posteriormente que los petistas pretendían encabezar 38 candidaturas municipales, mientras Morena les ofrecía 22.
El PT decidió entonces competir separado del bloque Morena-PVEM y Sandoval acusó al partido guinda de haber cometido un “grave error” al actuar con “una soberbia enorme”.
Los resultados dieron al PT argumentos para defender su estrategia independiente: obtuvo 28 presidencias municipales, mientras Morena consiguió 11 en solitario y otras 60 en alianza con el PVEM.
Zacatecas y Veracruz muestran así que los desacuerdos entre Morena y PT no siempre terminan en reconciliación antes de las urnas: cuando las negociaciones locales han fracasado, los dos partidos ya han competido por caminos distintos.
Las nuevas tensiones de 2026 han obligado a Morena a intentar cerrar dos frentes: las inconformidades entre sus propios aspirantes y el distanciamiento con el PT.
Después de las primeras designaciones de coordinadores estatales, senadores morenistas llamaron a emprender una “operación cicatriz” para evitar que las diferencias internas fragmenten al partido.
Montiel sostuvo una reunión con el dirigente nacional petista, Alberto Anaya; la presidenta de la Comisión de Elecciones de Morena, Citlalli Hernández; el petista Benjamín Robles, y la senadora Geovanna Bañuelos, quien había participado en el proceso de Zacatecas.
“La unidad ha sido y seguirá siendo nuestra fuerza. Compartimos una historia de lucha y un mismo compromiso con la transformación de México. Unidos hemos hecho historia y unidos seguiremos avanzando”, publicó Montiel después del encuentro.
La reunión produjo además un movimiento concreto en la negociación: Morena y el PT instalaron una mesa técnica para abordar el proceso de encuestas, uno de los principales reclamos planteados por los petistas.
Con ello, ambos partidos intentan reducir una tensión que pasó en pocos días de la advertencia de Sandoval sobre hasta 12 gubernaturas a una nueva mesa de diálogo.
La “operación cicatriz”, por tanto, ya no se limita a reconciliar a los aspirantes de Morena que quedaron fuera: también alcanza a un aliado que ha demostrado, en Zacatecas y Veracruz, que cuando las negociaciones fracasan está dispuesto a competir por su cuenta.