
La expresidenta del INE, Guadalupe Taddei, dejó su puesto tras escándalos de presunta corrupción y tráfico de influencias por la entrega de contratos a un contratista cercano a Taddei - Foto: Cuartoscuro
En el proceso para la selección de la nueva presidenta del INE no puede repetir las imposiciones y el favoritismo de Morena que desembocaron en la llegada de Guadalupe Taddei y la crisis de credibilidad que vive actualmente el Instituto

El proceso para seleccionar a quien sustituirá a Guadalupe Taddei al frente del Instituto Nacional Electoral ha comenzado y lo hizo con el pie izquierdo. Ricardo Monreal no ha logrado, hasta el momento, un consenso entre las distintas fuerzas políticas —ni superar resistencias dentro de su bancada— para emitir, por consenso, la convocatoria para aspirantes a consejera presidenta del INE.
El PAN condiciona sus votos a que los integrantes del Comité Técnico de Evaluación no estén entregados al gobierno, participación de legisladores en este comité y el compromiso de una reforma para terminar con los ‘súper poderes’ entregados a la presidencia del INE en tiempos de Taddei, entre otros puntos. Por su parte los diputados de Morena no quieren ceder a ninguna de las exigencias del PAN, porque al ser mayoría —junto con sus aliados del Verde y PT— no requieren de la oposición para sacar adelante la convocatoria.
Monreal entiende que la actual e histórica crisis que enfrenta la autoridad electoral es de confianza y que aplicar la aplanadora en este momento sería repetir muchos de los errores que llevaron a la insaculación de Guadalupe Taddei, su corrupción y la metástasis que alcanzó hasta los OPLES en gran parte del país.
Ante la imposibilidad de lograr un consenso para elegir a la consejera presidenta en 2022, la Cámara de Diputados, atendiendo a la legislación, recurrió a la tómbola para seleccionar a la titular del Instituto, y los problemas comenzaron desde la integración del comité para evaluar a las candidatas.
En el comité, integrado por 7 personas, Morena y aliados impusieron a 5 perfiles plenamente identificados con el oficialismo y que durante las entrevistas se mostraron proclives a las aspirantes cercanas al morenismo.

Por la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados:
Por la Comisión Nacional de Derechos Humanos:
Por parte del desaparecido INAI, fueron designados la politóloga, analista y activista, Maite Azuela y el investigador y exdirector del CIDE, Sergio López Ayllón; los únicos dos perfiles ciudadanos y apartidistas.
Por supuesto la cuestionada quinteta que terminaron seleccionando y de la cual salió Guadalupe Taddei, estuvo integrada por mujeres que contaban con el visto bueno del presidente López Obrador y algunas muy cercanas a su movimiento y colaboradores: Bertha María Alcalde Luján, hermana de Luisa María Alcalde e hija de Bertha Luján; Guadalupe Álvarez Rascón, hija del senador de Morena por Tlaxcala y exgobernador José Antonio Álvarez Lima; Rebeca Barrera Amador, candidata de Víctor Manuel Castro Cosío, gobernador de Baja California Sur, y Zircey Bautista Arreola, esposa del subsecretario de la SEDATU, Daniel Octavio Fajardo Ortiz.

Todo el proceso estuvo diseñado para que, sin importar quien saliera beneficiada en la tómbola, al final fuera una persona, si no militante de la llamada Transformación, sí afín a sus postulados y dispuesta, como lo hizo Taddei, a avalar situaciones como la mayoría artificial de legisladores en la elección de 2024, hacerse de la vista gorda con los acordeones de la Elección Judicial o no considerar irregulares las boletas “planchadas” que misteriosamente aparecen fuera de las urnas.
Desde luego que la corrupción y la irregular relación con José Alfredo Hernández son exclusivamente responsabilidad ética, administrativa y penal de Guadalupe Taddei y quienes se hayan coludido con ella para defraudar al INE y los OPLES, pero todos aquellos que intervinieron en torcer el proceso, forzarlo y posteriormente avalarlo, son corresponsables de los nefastos resultados.
El proceso electoral 2026-2027 está ya en marcha y, se quiera o no, cualquier problema que se presente en la organización de las elecciones de junio próximo, remitirán de manera automática a Taddei y la forma en que la 4T operó para sentarla a la cabeza de la Herradura de la Democracia.