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México refuerza nueva política exterior con caso Norcorea

Vie 08 Septiembre 2017 20:22

La decisión de expulsar al embajador de Corea del Norte del país se puede ubicar al menos en dos categorías: inédita y congruente. Ante un mundo que comienza a generar nuevos escenarios, México no puede quedarse atrás; sin embargo hay indicios de que fue una decisión medida, y sin duda, anunciada previamente a las potencias involucradas.

Por supuesto que las críticas no se han hecho esperar y un sector muy activo en redes sociales opta por el argumento más evidente de un supuesto “sometimiento” a intereses de Washington y su actual gobierno. Valdría puntualizar y recordar los motivos concretos y los alcances de esa determinación:

- México no ha roto relaciones con Corea del Norte.

- Es una respuesta que el Gobierno Federal le dio a la escalada nuclear de la nación asiática.

- Está basada en principios y valores de solidaridad con “aliados y socios fundamentales como Japón y Corea del Sur”.

- Aquí se firmó hace 50 años el Tratado de Tlatelolco que permitió la desnuclearización de la región latinoamericana.

- En breve, México será firmante del nuevo tratado en contra de armas nucleares que se habrá de formalizar en Nueva York, en el marco de la Asamblea General de la ONU.


5 razones a la vista de todos y que tal vez coloquen en su justa dimensión los recientes señalamientos del representante norcoreano, Kim Hyong Gil, cuando expresó que la medida tomada por México “era ignorante”.

Más allá de posturas por demás comprensibles, debe observarse que es un paso más en la política exterior implementada por la cancillería de Luis Videgaray; es congruente ante regímenes de pocos o nulos tintes democráticos, tal y como ha sucedido con el reciente trato a Venezuela y a su presidente Nicolás Maduro. Nadie podría acusar falta de consistencia si se adoptan pronunciamientos o decisiones similares.

Para quienes no lo vieron, fue una decisión tomada en plena visita presidencial a China, con sendas reuniones con el presidente anfitrión Xi Jinping y el mandatario ruso Vladimir Putin. Dos de los actores relevantes en este juego de geopolítica, donde una vez más el actual gobierno de  Estados Unidos comienza a aislarse con declaraciones que apuntan al conflicto.

Así hay que observarla como una jugada de tres bandas: es un paso más en la estrategia de Videgaray para colocar a México en la jugada global, respetando principios tradicionales; se planteó ante las potencias china y rusa, sin necesariamente ser una consulta; se planta de cara a Donald Trump para que no haya recriminaciones de que no se reacciona ante la eventual amenaza de las pruebas norcoreanas.