
Foto: AFP
Existen versiones encontradas sobre la entrega del exolímpico de México a EUA

La caída de Ryan James Wedding, el exatleta olímpico canadiense convertido en uno de los narcotraficantes más buscados por el FBI, ha generado un inusual choque de narrativas entre las altas esferas de seguridad de México y Estados Unidos. Mientras el gobierno mexicano sostiene que el sospechoso se entregó por su propia cuenta, diversas voces en Washington califican el evento como una captura táctica de alto riesgo.
El caso de Wedding, acusado de dirigir un imperio de cocaína de mil millones de dólares anuales y de estar involucrado en múltiples asesinatos, se volvió el centro de la atención pública tras la visita relámpago a la Ciudad de México del director del FBI, Kash Patel, la noche del 22 de enero.
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La primera versión oficial surgió del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana de México, Omar García Harfuch. A través de sus redes sociales, el funcionario informó sobre reuniones de alto nivel con el director Patel y el embajador estadounidense, Ron Johnson, para fortalecer la cooperación bilateral.
En su comunicado, Harfuch fue explícito al señalar que el director del FBI partió hacia Estados Unidos llevando consigo a dos objetivos prioritarios, un prófugo detenido por autoridades mexicanas y un ciudadano canadiense identificado posteriormente como Wedding.
El anuncio del secretario indicó que “se entregó voluntariamente ayer en la Embajada de los Estados Unidos”. Esta versión coloca la detención de Wedding en un terreno diplomático y administrativo más que en uno de confrontación física.
Casi de forma simultánea, la fiscal general de los Estados Unidos, Pam Bondi, ofreció una lectura distinta de los hechos. Bondi afirmó que, bajo su dirección, agentes del Departamento de Justicia y el FBI “aprehendieron” a Wedding, a quien describió como un líder violento del narcotráfico.
La fiscal general atribuyó este resultado directamente al liderazgo de “ley y orden” del presidente Donald Trump, asegurando que bajo su mandato los criminales no tienen refugio seguro.
Aunque agradeció a las autoridades mexicanas por su asistencia, el uso del término “aprehendido” (apprehended) contradijo la noción de una entrega por iniciativa del propio fugitivo.
Buscando conciliar ambas posturas, el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, emitió una declaración titulada “La entrega voluntaria de Ryan Wedding y la cooperación Estados Unidos-México”.
El embajador respaldó la versión de Harfuch sobre el carácter voluntario del acto, pero añadió un matiz crucial, al declarar que fue el resultado de la “presión ejercida” por las autoridades de ambos países.
Johnson calificó la detención como un paso concreto contra los “narcoterroristas” y un testimonio de la colaboración entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Trump.
Según esta narrativa, la entrega no habría sido un acto de arrepentimiento espontáneo, sino la única salida ante un cerco coordinado por la SSPC, la FGR, el Departamento de Justicia y el FBI.
Sin embargo, el director del FBI, Kash Patel, mantuvo un discurso más enfocado en la acción policial durante sus declaraciones a los medios. Patel agradeció al gobierno de México y a la presidenta Sheinbaum, pero utilizó palabras como “captura” y “aprehender” para describir lo sucedido la noche anterior en la capital mexicana.
Patel comparó a Wedding con figuras como “El Chapo” Guzmán o Pablo Escobar, afirmando que el exatleta olímpico creyó que podía evadir la justicia.
Según las declaraciones de Patel, fueron los “valientes hombres y mujeres” de las agencias de seguridad quienes unieron estrategias de operación, para llevarlo finalmente ante los tribunales por tráfico de cientos de kilos de cocaína y el delito de homicidio.
La complejidad del caso aumentó con una entrevista concedida por Patel a la revista Vanity Fair, donde se ofrecieron detalles de un operativo táctico que se asemeja más a una incursión que a una entrega en una embajada.
Según este reporte, el FBI trabajó con agentes mexicanos que detuvieron a Wedding en medio de la noche del jueves.
Patel reveló que, tras una “intensa negociación”, Wedding fue puesto bajo custodia del Equipo de Rescate de Rehenes (HRT) del FBI, la misma unidad de élite que capturó a Nicolás Maduro semanas antes.

El director describió el evento como una “operación compleja y de alto riesgo con margen de error cero” en la que él estuvo presente sobre el terreno.
Según esta versión, el equipo se había preparado incluso para utilizar “fuerza significativa” para detener a Wedding, quien finalmente fue trasladado de México a Los Ángeles para enfrentar sus cargos.
El Gobierno de México reafirmó su postura oficial respecto a los hechos ocurridos en la capital del país. Las autoridades mexicanas sostuvieron nuevamente que el ciudadano canadiense optó por la entrega voluntaria ante la representación diplomática de los Estados Unidos, contradiciendo las versiones de una extracción forzosa por parte de agentes extranjeros.
El 27 de enero de 2026, la presidenta Sheinbaum ofreció más detalles sobre el caso Wedding al puntualizar que fueron las autoridades de Estados Unidos las que les confirmaron que se trató de una “entrega voluntaria”, información que fue confirmada por la publicación del embajador estadounidense Ronald Johnson en sus redes sociales.
“Lo que ellos, la autoridad de Estados Unidos le dijo a la autoridad mexicana es que había sido una entrega de manera voluntaria. Y es la misma publicación que emite la Embajada de Estados Unidos en México”, señaló.
Destacó que agentes federales mexicanos sí buscaban al ciudadano canadiense; sin embargo, fue categórica al rechazar la participación de estadounidenses: “Que fueron operativos con alguna autoridad de Estados Unidos, eso no”.
Además, descartó que se hubiera dado un operativo de agencias de EUA en México y que se lo hayan ocultado a las autoridades mexicanas, pues deben de informar toda acción que realicen en nuestro país.
“No consideramos que haya sido así porque ellos tienen que informar lo que hacen aquí en México... Entonces le creemos al embajador y a la publicación de la Embajada”, sostuvo.
Tras comparecer ante la justicia estadounidense y declararse “no culpable” de los cargos de tráfico de cocaína y asesinato, la defensa legal de Ryan Wedding rompió el silencio para rechazar la versión oficial de México.
El abogado Anthony Colombo fue contundente al declarar que su cliente no se presentó por voluntad propia ante las autoridades.
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Hasta el momento, las discrepancias entre la “entrega voluntaria” en la sede diplomática y la “detención seguida de una extracción táctica” por un equipo de élite no han sido aclaradas por ninguna de las dos naciones, dejando en el aire la pregunta sobre cuál fue el mecanismo final que puso fin a casi una década de fuga del ciudadano canadiense.