
Foto: Cuartoscuro
Una investigación de Excélsior reveló que la bancada mayoritaria mantiene el dominio de la Mesa Directiva pese a la dependencia legislativa del PVEM y PT.

Morena ha centralizado el poder en el Congreso al omitir la rotación de la presidencia con sus aliados del PT y el PVEM, a pesar de que estos grupos son indispensables para la aprobación de reformas constitucionales.
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De acuerdo con información de Excélsior, durante los ocho años que el partido ha ostentado el mayor poder de voto en la Cámara Alta, no ha permitido que un legislador ajeno a sus filas encabece la Mesa Directiva, práctica que contrasta con las concesiones otorgadas a la oposición en legislaturas pasadas.
Bajo gestiones anteriores, el PRI impulsó a figuras del PVEM como Pablo Escudero para presidir el Senado, mientras que en la Cámara de Diputados se realizaron acuerdos similares para que el legislador Tomás Torres Mercado ocupara la titularidad del recinto.
En contraste, Morena ha mantenido una línea de mando estrictamente interna, donde las presidencias de las Legislaturas LXIV y LXV han sido ocupadas sucesivamente por:
Además, durante la actual LXVI Legislatura, sólo morenistas han presidido:

En la actual legislatura, el partido oficialista ha implementado ajustes menores para mantener la lealtad de sus socios sin ceder el mando real.
Entre estas acciones destaca la creación de una cuarta vicepresidencia para el PVEM y la instrucción a dos senadores de Morena de integrarse a la bancada verde para inflarla artificialmente como tercera fuerza política y desplazar al PRI a la cuarta posición.
El análisis del reparto de poder revela que, mientras a los aliados se les niega la conducción del Senado, se han mantenido beneficios para facciones opositoras o legisladores específicos mediante comisiones especiales.
Incluso legisladores de Movimiento Ciudadano o perfiles como el expriista Néstor Camarillo han obtenido posiciones de poder en la estructura técnica que no han sido otorgadas a los cuadros del PT o del PVEM.

Aunque Morena cuenta actualmente con 67 legisladores propios tras sumar a cuatro senadores provenientes de la oposición, requiere de los 20 integrantes del PVEM y del PT para alcanzar la mayoría calificada necesaria para las reformas constitucionales de la Cuarta Transformación.
Sin embargo, la disparidad en la distribución de mandos subraya que la coalición gobernante prioriza el control interno y las áreas de difusión para cuadros propios.
Esto limita a sus aliados a presidencias de comisiones que, si bien representan ingresos económicos para las bancadas, carecen del peso político y la representatividad que otorga la conducción de la Mesa Directiva en el Congreso de la Unión.

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Tras la llegada de la reforma electoral al Congreso de la Unión, la tensión entre los partidos aliados y Morena creció debido a los puntos que se buscan modificar respecto a la representación proporcional y el financiamiento a partidos.
Incluso, el coordinador de la bancada guinda en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, reconoció abiertamente que el bloque oficialista no cuenta con los votos necesarios para aprobar la reforma electoral.
