
Foto: Presidencia
Una investigación de Reuters revela que el proyecto insignia enfrenta bajas ventas de boletos, hoteles vacíos y deudas sociales en las comunidades locales

A dos años de su inauguración, el Tren Maya, el megaproyecto ferroviario de 1,500 kilómetros diseñado para transformar el sureste de México e insignia del gobierno de López Obrador, enfrenta un panorama de contrastes y dificultades operativas.

Según una investigación de la agencia Reuters, basada en datos gubernamentales, cifras del censo y decenas de entrevistas, el objetivo de impulsar el desarrollo económico en las comunidades indígenas y rurales aún presenta brechas significativas.
Mientras el gobierno promocionó la obra como un motor de progreso, residentes de localidades situadas a lo largo de la vía, como Vida y Esperanza, señalan que los beneficios básicos, como el acceso a la red eléctrica, siguen siendo inexistentes a pesar de que las líneas de alta tensión del tren pasan por encima de sus hogares.
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El Tren Maya ha tenido problemas para atraer el flujo de pasajeros previsto originalmente. Aunque el expresidente Andrés Manuel López Obrador estimaba inicialmente que el tren transportaría a 3 millones de personas al año, la cifra se ajustó posteriormente a 1.2 millones.

Un análisis de los datos operativos revela una brecha financiera crítica:
La ubicación de las estaciones, a menudo alejadas de los centros urbanos y aeropuertos debido a cambios de trazado por motivos medioambientales, ha dificultado que el tren sea una opción práctica para los turistas.
Como parte del complejo turístico, el gobierno construyó una cadena de seis hoteles administrados por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA). Sin embargo, estas propiedades han registrado una demanda considerablemente baja.

De acuerdo con los datos analizados por Reuters, las tasas de ocupación mensual media se situaron entre el 5% y el 24% durante la mayor parte de 2025. Un hotel ubicado en la reserva de Calakmul, a pesar de sus modernas instalaciones, reportó apenas un 20% de ocupación durante la temporada de noviembre.
Uno de los compromisos más enfáticos del gobierno anterior fue resolver la escasez crónica de agua en las comunidades aledañas.
En enero de 2024, se inauguró el acueducto Adolfo López Mateos-Xpujil, en el estado de Campeche. En aquel evento, el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador cuestionó la posibilidad de construir el tren sin garantizar el suministro hídrico.

El impulso económico derivado del Tren Maya parece haber sido coyuntural. Aunque Quintana Roo registró un crecimiento histórico del 13.2% en 2023 debido a la construcción, los datos del INEGI muestran una contracción del 9.7% en los primeros nueve meses de 2025.

A pesar de la modernización de la infraestructura ferroviaria, el desarrollo no ha permeado uniformemente:
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Hasta el momento, ni la Secretaría de Educación Pública (SEP) ni la SEDENA han respondido a las solicitudes de comentarios realizadas por la agencia respecto a las carencias en los servicios locales y la baja rentabilidad de los complejos hoteleros.