
Foto: Cuartoscuro
La analista Natalia Torres advirtió que la narcopolítica ya no sólo afecta gobiernos y elecciones, sino que también habría alcanzado al Poder Judicial

La narcopolítica ya no sólo opera en gobiernos estatales, municipios o procesos electorales: también alcanzó al Poder Judicial, donde personas relacionadas con personajes señalados por delincuencia organizada ocupan cargos federales y podrían abrir el camino para que los grupos criminales influyan directamente en decisiones sobre investigaciones, órdenes de aprehensión y procesos penales, advirtió la abogada y analista Natalia Torres.
En entrevista con Político Mx, sostuvo que la reforma judicial permitió que perfiles cuestionados llegaran a juzgados y tribunales mediante un proceso controlado por filtros políticos.
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“La abogada del Chapo hoy es jueza federal. La hija del fundador de La Luz del Mundo es jueza federal. ¿Qué más necesitamos? ¿Que uno de los Chapitos se ponga la toga para decir que el Poder Judicial ya tiene problemas?”, cuestionó.

La analista afirmó que el control de los tribunales resulta indispensable para proteger a políticos investigados o señalados por presuntos vínculos con grupos criminales.
A su juicio, la captura del Poder Judicial completa una estructura que comienza con el financiamiento de campañas, continúa con la llegada de candidatos a cargos públicos y termina con jueces capaces de frenar las consecuencias penales.
A pregunta expresa de si hoy también el crimen organizado también usa togas dentro del Poder Judicial, Natalia Torres dijo que hay personas que han financiado las decisiones de Morena. Los narcos ya no solamente están en un rancho contando billetes, porque ahora son dueños de empresas, de sectores importantes y de industrias energéticas. El narcotráfico hoy es distinto”.
Torres colocó como ejemplos la defensa política del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y del exsecretario de Gobernación Adán Augusto López, frente a los señalamientos y denuncias mencionados durante la entrevista.

En el caso de Rocha Moya, recordó las declaraciones atribuidas a Ismael “El Mayo” Zambada sobre sus reuniones con el mandatario y las alertas electorales relacionadas con la intervención del crimen organizado en los comicios de 2021.
“¿Cuántas señales más necesitan y, sobre todo, de qué lado están? Llevan protegiendo a Rocha Moya como a ningún otro servidor público; han protegido a Adán Augusto López. Cuando hablamos de narcopolítica o de narcoestado hay gente que dice que es un término exagerado, pero ¿a cuántos gobernadores vinculados con el narco necesitamos para reconocer que tenemos un problema?”, señaló.
La abogada consideró que las próximas elecciones judiciales podrían ampliar esa filtración, al permitir que los mismos grupos que han financiado candidaturas municipales o estatales impulsen ahora a jueces. “Me encantaría decir que no, pero si ya tenemos a personas vinculadas con el crimen organizado en puestos federales dentro del Poder Judicial, difícilmente se va a cerrar esa puerta”, advirtió.
En la conversación también hubo reflexiones sobre el desempeño de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Natalia Torres describió la describió como un tribunal dividido, desordenado y con fuertes diferencias de preparación entre sus integrantes. Señaló que el máximo tribunal ha dejado de producir criterios jurídicos con la frecuencia necesaria y se ha concentrado en debates políticos, mientras retoma discusiones que ya habían sido superadas.
“Veo una Corte muy peleada, poco preparada y sumamente politizada. Hay una pobreza de criterios porque esa pobreza de criterios nos habla justamente de la pobreza de ministros. La Corte tiene constitucionalmente la función de tribunal constitucional, pero en el ejercicio diario ya no la está cumpliendo; tal vez tengamos que empezar a tratarla como una instancia más”, concluyó.

Al tocar algunos ejemplos en el desempeño de los ministros dijo que hay muchos encontronazos por la diferencia de conocimientos de los miembros del pleno pues mientras Giovanni Figueroa, Arístides Guerrero y Yasmín Esquivel tienen capacidad hay algunas ministras particularmente que no.
“Y hay ciertos desniveles en términos de conocimiento y se están topando con eso. María Estela Ríos está perdidísima en su labor como ministra. Lenia Batres lleva perdida un buen rato, ella no sabe qué está pasando, no sabe qué vota, no sabe cuál es su proyecto, no entiende términos muy sencillos de lo que es la corte”.