
Foto: Cuartoscuro
El gobernador de Puebla reconoció que las multas de tránsito sí eran de su camioneta, pero que él no es quien maneja.

El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, se vio obligado a romper el silencio este lunes y admitir que la camioneta oficial en la que se transporta acumulaba un historial de infracciones viales.
Tras las revelaciones del periodista Jorge García Orozco, quien exhibió la morosidad e impunidad vial del vehículo del mandatario, Armenta intentó contener los daños políticos durante su conferencia de prensa matutina.
El gobernador confirmó que el adeudo apenas fue saldado y, en un intento por deslindarse de la responsabilidad directa, argumentó que las infracciones fueron culpa de su chofer y no de él.
“Normalmente no maneja un secretario o no manejo yo, pero vamos a estar muy pendientes; ya pagué la parte que corresponde al vehículo con el que yo me muevo, y está pagado por mi sueldo, para dejar en claro este tema”, justificó el mandatario, tratando de matizar la crisis.
Suscríbete a nuestro newsletter. Da click aquí
A pesar de que el gobernador usó el pretexto del “chofer” para suavizar el impacto, el caso deja al descubierto la falta de supervisión y la contradicción en los discursos de austeridad y legalidad de su administración.
Para intentar diluir el costo político, Armenta lanzó un improvisado “exhorto” a sus colaboradores para que revisen sus propias unidades oficiales, admitiendo implícitamente que el exceso de velocidad y el desacato a la ley penal vial podrían ser una constante entre los servidores públicos de su gobierno.
De acuerdo con la información dada a conocer por el periodista Jorge García Orozco, la camioneta oficial asignada a Armenta, una Ford Expedition modelo 2022 con placas TXN297B, acumuló 140 fotomultas por exceso de velocidad.
El historial de la unidad documenta que las infracciones se cometieron de manera sistemática entre el 13 de marzo de 2024 y el pasado 29 de junio de este año.