
Foto: Redes Sociales
De acuerdo con Pie de Nota, exfuncionarios de la FGR aseguran que el FBI montó un supuesto laboratorio de evidencias tras la captura del capo; las revelaciones contrastan con declaraciones recientes de Ken Salazar.

La captura de Ismael “Mayo” Zambada volvió al centro de la polémica luego de que el periodista Luis Chaparro, de Pie de Nota, reveló nuevos testimonios de exfuncionarios de la Fiscalía General de la República (FGR) que participaron en las diligencias realizadas en Estados Unidos tras el operativo de julio de 2024.
Suscríbete a nuestro newsletter.Da click aquí
De acuerdo con la investigación periodística, al menos tres fuentes de la entonces FGR, encabezada por Alejandro Gertz Manero, sostuvieron que las autoridades estadounidenses montaron un supuesto laboratorio de evidencias para respaldar una versión de los hechos que, según ellos, no correspondía con la realidad.
Según Pie de Nota, las fuentes afirmaron que personal de la FGR sí tuvo acceso a la aeronave en la que viajaban Ismael “Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López desde el mismo 25 de julio de 2024, pocas horas después del aterrizaje en Santa Teresa, Nuevo México.
Relataron que, al llegar al lugar, fueron recibidos por el entonces embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, quien les indicó que podrían revisar todo lo que necesitaran.
Posteriormente, una delegación de agencias estadounidenses los condujo a un supuesto laboratorio de evidencias del FBI. Sin embargo, los exfuncionarios mexicanos aseguraron que el sitio era un montaje improvisado.
De acuerdo con los testimonios citados por Chaparro, únicamente había una hoja impresa con la leyenda “laboratorio de evidencias del FBI”, mientras que en el interior encontraron piezas de aeronaves viejas, objetos sin relación con el caso y artículos que ni siquiera pertenecían al avión utilizado para el traslado de los capos.
Las fuentes también señalaron que los objetos permanecían abandonados, sin que agentes estadounidenses realizaran análisis pericial alguno.
Los exfuncionarios consultados por Pie de Nota señalaron que posteriormente inspeccionaron la aeronave y detectaron que ya había sido manipulada por el FBI.
Indicaron que el avión no contaba con plan de vuelo y que recibieron respuestas que calificaron como improvisadas cuando cuestionaron a los agentes estadounidenses sobre diversos aspectos de la investigación.
Entre ellas, mencionaron la primera versión sobre el piloto, quien presuntamente habría escapado corriendo hacia México tras aterrizar la aeronave.
Según uno de los testimonios, “fue un laboratorio montado, improvisado por el FBI para engañar nuestras propias investigaciones” y hacer creer a las autoridades mexicanas una versión distinta de lo ocurrido.

Las nuevas revelaciones contrastan con lo informado recientemente por la fiscal Ernestina Godoy, quien aseguró que personal de la FGR acudió en agosto de 2024 a inspeccionar la aeronave en instalaciones del FBI, pero denunció que las autoridades estadounidenses limitaron el acceso de los investigadores mexicanos, impidieron tomar fotografías y no entregaron toda la información solicitada.
También sostuvo que el FBI proporcionó datos falsos o imprecisos sobre la aeronave y que incluso se investigan posibles responsabilidades del entonces embajador Ken Salazar por las declaraciones que realizó en 2024 sobre el operativo.

Las declaraciones difundidas por Pie de Nota también contrastan con las recientes afirmaciones de Ken Salazar, quien durante una entrevista con N+ Univisión aseguró que Estados Unidos no encabezó la investigación sobre la captura del “Mayo” Zambada.
Según explicó, las indagatorias correspondían a la FGR y las autoridades estadounidenses únicamente colaboraban con el gobierno mexicano.
“El gobierno de México iba a hacer la investigación... Nosotros muchísimas veces directamente al fiscal Gertz y a su equipo estábamos ahí para cooperar con ellos. Entonces ¿qué era operación de nosotros o investigación? No era lo de México”, declaró.
En esa misma entrevista, el exembajador también reveló que, tras la captura del líder del Cártel de Sinaloa, buscó comunicarse directamente con el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador para aclararle que, según su versión, Estados Unidos no participó en el operativo.
Salazar afirmó que envió comunicaciones al entonces fiscal estadounidense Merrick Garland, al expresidente López Obrador y al entonces fiscal Alejandro Gertz Manero, además de ofrecer una reunión para explicar los hechos.
“No era nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra operación. Lo declaramos explícitamente”.
Sin embargo, aseguró que nunca obtuvo respuesta del entonces mandatario mexicano.
“Esperé su respuesta. Pasaron las horas, nada. Lo intenté de nuevo al día siguiente (...) Pero aun así, solo hubo silencio por parte de AMLO. Para el lunes era evidente que algo andaba muy mal”, relató.
