
Foto: FBI
Dos años después de la detención del “Mayo”, continúan las interrogantes sobre cómo se planeó y ejecutó la operación.

La reciente controversia sobre la participación del FBI en la captura de Ismael “El Mayo” Zambada ha vuelto a poner bajo los reflectores a la agencia de seguridad estadounidense y a quien la dirigía cuando ocurrieron los hechos: Christopher A. Wray.
El nombre del entonces director del FBI ha cobrado relevancia luego de que la FGR retomara investigaciones del periodista Luis Chaparro y el medio Pie de Nota, que sugieren que la agencia estadounidense habría tenido un papel más activo en la operación que culminó con la llegada del histórico líder del Cártel de Sinaloa a territorio estadounidense.
La investigación señala que el 25 de julio de 2024, “El Mayo” fue llevado a una reunión para mediar entre el conflicto del gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya y el político Héctor Melesio Cuén en Sinaloa bajo circunstancias que aún son investigadas.
Posteriormente fue subido a una aeronave que despegó desde una pista clandestina con destino a Estados Unidos. De acuerdo con los hallazgos presentados por la FGR, el avión tenía alterados sus medios de identificación, incluyendo el número de serie y el plan de vuelo, lo que habría dificultado rastrear la operación.
Según la versión que analiza la Fiscalía, el FBI habría estado al tanto de la maniobra que permitió el ingreso de Zambada a territorio estadounidense.
Zambada fue detenido junto con Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, Christopher Wray ocupaba la dirección del FBI. Ese mismo día, la agencia emitió un comunicado oficial en el que confirmó la captura de ambos narcotraficantes en El Paso, Texas, y destacó la coordinación con la DEA.
“El director Wray destaca cómo el arresto de hoy de dos presuntos líderes de cárteles por parte del FBI y la DEA es posible gracias a la fortaleza de nuestras asociaciones y la misión compartida de mantener seguros a los estadounidenses”, señaló la dependencia en un mensaje difundido tras la detención.
La declaración fue uno de los primeros reconocimientos públicos del FBI sobre su participación en el caso. En aquel momento, las autoridades estadounidenses presentaron la captura como un golpe histórico contra el Cártel de Sinaloa, organización señalada por Washington como una de las principales responsables del tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos.
El entonces procurador general estadounidense, Merrick Garland, y la administradora de la DEA, Anne Milgram, destacaron que tanto Zambada como Guzmán López enfrentaban cargos relacionados con narcotráfico, delincuencia organizada y distribución de drogas sintéticas.
Sin embargo, casi dos años después, la discusión ya no gira únicamente en torno a la captura de “El Mayo”, sino sobre la forma en que ésta se llevó a cabo. La FGR ha retomado información periodística que apunta a una posible coordinación entre el FBI y Joaquín Guzmán López para concretar el traslado del capo sinaloense a Estados Unidos.
Según esa versión, Guzmán López habría organizado la operación que terminó con la entrega de Zambada, mientras que autoridades estadounidenses habrían tenido conocimiento previo de la maniobra.
Las investigaciones mexicanas señalan que el 25 de julio de 2024 Zambada acudió a una reunión en Sinaloa bajo circunstancias que continúan bajo investigación. Posteriormente fue trasladado a una aeronave que despegó desde una pista clandestina rumbo a Estados Unidos.
La FGR sostiene que el avión presentaba alteraciones en sus medios de identificación, incluyendo cambios en el número de serie y en el plan de vuelo, elementos que dificultaron rastrear la operación.
Las sospechas sobre una posible participación más amplia del FBI también aumentaron después de que personal de la Fiscalía mexicana acudiera en agosto de 2024 a inspeccionar la aeronave en instalaciones relacionadas con la agencia estadounidense en El Paso, Texas, y posteriormente en Santa Teresa, Nuevo México.
Según la FGR, durante esas diligencias no se permitió una revisión completa del avión ni se entregó información detallada sobre el piloto que realizó el traslado.
La polémica se intensificó recientemente tras la publicación de un reportaje del medio Pie de Nota, en el que se atribuye al FBI una declaración según la cual sus agentes especiales “lograron el arresto y traslado de uno de los principales objetivos del gobierno de Estados Unidos”.
Esa versión contrasta con las declaraciones realizadas durante meses por el entonces embajador estadounidense en México, Ken Salazar, quien sostuvo que ninguna agencia de su país participó directamente en territorio mexicano y que la captura fue resultado de una operación entre integrantes del crimen organizado.
Christopher Wray fue el octavo director del FBI y ocupó el cargo desde el 2 de agosto de 2017 hasta principios de 2025. Fue nominado por el entonces presidente Donald Trump y llegó a la agencia con una amplia experiencia en procuración de justicia y seguridad nacional.

Antes de dirigir el FBI, desarrolló gran parte de su carrera dentro del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Inició como fiscal federal adjunto en Georgia, donde investigó casos de corrupción pública, tráfico de armas, narcotráfico y fraude financiero.
Posteriormente fue designado por el presidente George W. Bush como fiscal general adjunto de la División Criminal del Departamento de Justicia, desde donde supervisó investigaciones relacionadas con terrorismo, espionaje, delincuencia organizada y ciberdelitos.
Wray también participó en las estrategias de seguridad implementadas por Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 y fue reconocido por su trabajo en la lucha contra el terrorismo internacional.
Nacido en Nueva York y egresado de la Universidad de Yale, es considerado uno de los perfiles más experimentados en materia de investigación criminal dentro del sistema de justicia estadounidense.
Tras la salida de Wray, la dirección del FBI quedó en manos de Kash Patel, quien asumió el cargo el 20 de febrero de 2025. Patel cuenta con experiencia como fiscal de seguridad nacional, asesor legislativo en temas de inteligencia y funcionario de alto nivel durante la primera administración de Donald Trump.

Su llegada al FBI se produjo en medio de una etapa de fuertes debates sobre el papel de las agencias de seguridad estadounidenses, particularmente en casos internacionales de alto impacto como el de Ismael “El Mayo” Zambada.
Mientras tanto, las investigaciones abiertas por la FGR continúan buscando esclarecer si el FBI tuvo únicamente un papel de recepción en territorio estadounidense o si participó de manera más activa en una operación que sigue generando tensiones diplomáticas entre México y Estados Unidos.