
Foto: Cuartoscuro / Redes Sociales
A dos años de la captura de Ismael “el Mayo” Zambada, el caso sigue acumulando contradicciones entre las versiones de México y EUA. Político MX revisó los principales hechos que permanecen sin esclarecer.

La captura de Ismael “el Mayo” Zambada en julio de 2024 marcó uno de los episodios más controvertidos en la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Lo que inicialmente fue presentado como la entrega del capo por parte de Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín “el Chapo” Guzmán terminó convirtiéndose en un expediente lleno de versiones encontradas, investigaciones abiertas y nuevas revelaciones.
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A casi dos años de aquellos hechos, la Fiscalía General de la República (FGR), el gobierno mexicano, autoridades estadounidenses, el propio “Mayo” Zambada y diversos periodistas han aportado versiones que, lejos de cerrar el caso, mantienen abiertas múltiples interrogantes sobre qué ocurrió realmente.
Es por ello, que Político MX revisó los principales interrogantes que a la fecha siguen sin esclarecerse.
Esta se ha convertido en la principal disputa entre ambos gobiernos. Desde julio de 2024, México ha solicitado conocer con precisión cómo ingresó y por qué salió del país la aeronave en la que viajaron Ismael “Mayo” Zambada y Joaquín Guzmán López, así como el grado de participación que tuvieron las agencias estadounidenses.
Durante meses, el entonces embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, sostuvo públicamente que EUA no participó en la operación. Aseguró que no se utilizó un avión estadounidense, que no intervino ningún piloto estadounidense y que ninguna agencia federal realizó el operativo en territorio mexicano.

Sin embargo, investigaciones periodísticas recientes, particularmente las publicadas por Pie de Nota, así como las propias indagatorias de la FGR, volvieron a poner en duda esa versión al señalar una presunta participación del FBI en distintas etapas del caso.
La actual titular de la FGR, Ernestina Godoy, informó que se investiga si agentes estadounidenses participaron en territorio nacional sin autorización. Incluso señaló que, de confirmarse, podrían existir violaciones a la Constitución mexicana, a la Ley de Seguridad Nacional y a tratados internacionales, además de posibles responsabilidades por las declaraciones emitidas por Ken Salazar.
Mientras tanto, Estados Unidos mantiene sin entregar toda la información solicitada por las autoridades mexicanas, por lo que la mecánica completa del operativo continúa sin esclarecerse.

Otra de las grandes incógnitas gira alrededor del entonces fiscal general Alejandro Gertz Manero, quien sostuvo que el caso correspondía plenamente a la jurisdicción mexicana porque el presunto secuestro del “Mayo” ocurrió en territorio nacional. Incluso afirmó que la FGR tenía acreditado ese delito y reclamó que Estados Unidos no entregara información clave para continuar las investigaciones.
“El delito se cometió en México, fue un secuestro y hay una serie de investigaciones sobre los homicidios que se cometieron, ¿qué es lo que nosotros necesitamos que nos informe el gobierno de Estados Unidos? Nos ha informado una parte, pero falta otra que es fundamental”, expresó desde la conferencia matutina en 2024.

En su más reciente informe, la actual fiscal Ernestina Godoy indicó que las autoridades estadounidenses proporcionaron en distintas ocasiones datos falsos o imprecisos sobre la identidad de la aeronave, así como pocos detalles del caso.
No obstante, Ken Salazar afirmó recientemente durante una entrevista con N+ Univisión que la investigación siempre estuvo en manos del gobierno mexicano y que la Fiscalía General de la República conocía puntualmente el desarrollo del caso.
Según el exembajador, Estados Unidos únicamente colaboró con la FGR cuando ésta lo solicitó.
“El gobierno de México iba a hacer la investigación... nosotros muchísimas veces directamente al fiscal Gertz y a su equipo estábamos ahí para cooperar con ellos”, afirmó.
No obstante, las recientes investigaciones periodísticas sostienen que funcionarios mexicanos sí ingresaron desde el primer día a revisar la aeronave en Nuevo México y que encontraron un escenario presuntamente manipulado por el FBI.
Hasta ahora no existe una explicación pública sobre qué información recibió exactamente Gertz Manero, qué reportes obtuvo tras esas diligencias ni por qué las versiones oficiales han cambiado conforme avanzan las investigaciones.

La figura del hoy gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, apareció en el caso semanas después de la captura del “Mayo”, cuando el propio narcotraficante difundió una carta asegurando que había sido engañado.

En ese documento, Zambada sostuvo que acudió a una reunión donde supuestamente estaría presente Rocha Moya junto con el exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Héctor Melesio Cuén.
Según esa versión, al llegar fue emboscado, privado de la libertad y posteriormente trasladado hacia Estados Unidos.
Desde entonces Rocha Moya ha negado cualquier participación. Ha sostenido que ese día no se encontraba en el lugar señalado y que incluso realizó un viaje a Los Ángeles, Estados Unidos.
Sin embargo, el caso volvió a cobrar fuerza cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente al gobernador de presuntos vínculos con la facción de “Los Chapitos”, lo que derivó en que solicitara licencia al cargo mientras enfrenta el proceso.
Hasta el momento ninguna autoridad ha acreditado judicialmente que Rocha participara en el operativo, pero su nombre continúa siendo uno de los principales elementos alrededor del expediente.

La muerte del exrector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Héctor Melesio Cuén Ojeda, se convirtió en uno de los principales puntos de quiebre del caso “Mayo” Zambada, debido a las versiones completamente opuestas que presentaron las autoridades y el propio líder del Cártel de Sinaloa.
Inicialmente, la Fiscalía General del Estado de Sinaloa informó que Cuén había sido asesinado durante un presunto intento de robo en una gasolinera de Culiacán, donde dos hombres en motocicleta le dispararon cuando viajaba a bordo de su camioneta.
Sin embargo, semanas después Ismael “Mayo” Zambada difundió una carta en la que aseguró que esa versión era falsa y que el exrector fue asesinado en el mismo lugar donde él fue privado de la libertad.
“Sé que la versión oficial que dan las autoridades del estado de Sinaloa es que Héctor Cuén fue tiroteado la noche del 25 de julio en una gasolinera... Eso no es lo que ocurrió. Lo mataron a la misma hora y en el mismo lugar donde me secuestraron”, escribió Zambada.

En ese mismo documento, el capo sostuvo que Cuén acudió a la reunión convocada en Huertos del Pedregal, para presuntamente resolver una disputa con el entonces gobernador Rubén Rocha Moya, y aseguró que ambos coincidieron momentos antes de la emboscada.
Las contradicciones llevaron a que la FGR atrajera la investigación. Alejandro Gertz Manero informó entonces que los primeros peritajes federales detectaron inconsistencias entre la versión presentada por la Fiscalía de Sinaloa y las evidencias recabadas por la autoridad federal.
Entre las irregularidades señaladas por la FGR se encontraban diferencias en la mecánica del ataque, inconsistencias en el video difundido de la gasolinera y diversas omisiones en la integración de la carpeta de investigación elaborada por las autoridades estatales.
A casi dos años de los hechos, la muerte de Héctor Melesio Cuén continúa sin una resolución definitiva. Mientras la versión oficial presentada inicialmente por la Fiscalía de Sinaloa fue cuestionada por la propia FGR, tampoco existe una determinación judicial que confirme la narración realizada por Ismael “Mayo” Zambada en la carta que difundió desde Estados Unidos.

El piloto de la aeronave utilizada para trasladar a Ismael “Mayo” Zambada y a Joaquín Guzmán López ha sido una de las piezas más importantes de la investigación. Desde 2024, la FGR sostuvo que su testimonio era clave para esclarecer cómo salió el capo de México y quiénes participaron en el operativo.
En ese momento, el entonces fiscal Alejandro Gertz Manero reclamó que Estados Unidos no había permitido que el piloto declarara ante las autoridades mexicanas, pese a tratarse de un posible testigo de hechos ocurridos en territorio nacional. A la par, Ken Salazar sostuvo que el piloto no pertenecía al gobierno estadounidense y negó que alguna agencia federal hubiera intervenido en la operación.
Las dudas crecieron porque el propio “Mayo” Zambada aseguró en la carta que difundió tras su captura que en la aeronave únicamente viajaban tres personas.
“En el avión no había nadie más que Joaquín, el piloto y yo”, escribió el líder del Cártel de Sinaloa.

El caso volvió a tomar fuerza en julio de 2026. La fiscal Ernestina Godoy informó que la FGR ya identificó al piloto y estableció que el avión despegó de una pista sin autorización, además de presentar alteraciones en sus medios de identificación, elementos que ahora forman parte de la investigación.
Por su parte, David Boone de la Garza, titular de la Fiscalía Especializada de Control Regional, reveló que el piloto fue deportado a México, posteriormente detenido por portación de armas y finalmente entregado a las autoridades estadounidenses.
La identidad del piloto, sin embargo, ya había sido adelantada en mayo de 2026 por el periodista Keegan Hamilton, de Los Angeles Times. Su investigación señaló que Mauro Alberto Núñez Ojeda trabajaba para Joaquín Guzmán López y que el avión utilizado en el traslado pertenecía al hijo de “El Chapo”.
Posteriormente, el periodista Arturo Ángel confirmó que Núñez Ojeda apareció entre los 26 presuntos integrantes de organizaciones criminales entregados por México a Estados Unidos en agosto de 2025, lo que abrió nuevos cuestionamientos sobre por qué un testigo considerado clave terminó bajo custodia estadounidense.
Aunque hoy la FGR ya conoce quién pilotó la aeronave, la gran incógnita sigue siendo por qué México no pudo interrogarlo antes de que fuera entregado a Estados Unidos, una de las preguntas que continúan sin respuesta dentro del caso “Mayo” Zambada.
Mientras ambos gobiernos mantienen versiones distintas sobre el caso del “Mayo” Zambada y la FGR continúa ampliando sus investigaciones, el expediente permanece abierto con más preguntas que respuestas.