
El Cártel Jalisco Nueva Generación es una de las organizaciones criminales más influyentes y extendidas, con operaciones en casi todo México - Foto: Redes Sociales
El CJNG continúa operando a pesar del abatimiento de su líder fundador, “El Mencho”, en febrero de 2026

Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”, no solo construyó uno de los cárteles más poderosos de México; también diseñó una estructura criminal pensada para sobrevivir incluso a su propia caída.
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Antes de convertirse en el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), pasó por cárceles en Estados Unidos, se infiltró en corporaciones policiacas en Jalisco y tejió alianzas que terminaron por dar origen a una organización con presencia nacional e internacional.
Para el periodista José Luis Montenegro, autor de ‘El día que cayó el Mencho’, esa estrategia explica por qué el CJNG continúa siendo una de las mayores amenazas para México y Estados Unidos.
La historia de Oseguera Cervantes comenzó mucho antes de que el CJNG apareciera como una de las principales organizaciones criminales del país.
José Luis Montenegro reconstruye que el Mencho fue detenido en Estados Unidos en 1986 y nuevamente en 1992 por delitos relacionados con el narcotráfico. Tras ser deportado en 1997 regresó a Jalisco, donde ingresó a corporaciones policiacas municipales en Tomatlán y Cabo Corrientes.

Posteriormente se acercó al grupo de “Los Valencia”, relación que terminó siendo decisiva para su crecimiento dentro del crimen organizado.
Según el periodista, fue en esos años cuando comenzó a construir una red de protección basada en la corrupción de autoridades y en alianzas que permitieron consolidar sus operaciones.
Uno de los testimonios que reconstruyen esa etapa es el de Margarito Flores, narcotraficante de Chicago que conoció al Mencho cuando era jefe de plaza en Puerto Vallarta.
En entrevista con Político MX, Montenegro relató que Flores le describió a un Oseguera Cervantes que ya entre 2005 y 2006 ejercía influencia sobre autoridades locales e incluso, según su testimonio, daba instrucciones a integrantes del Ejército.
A diferencia de otros cárteles mexicanos, el CJNG dejó de depender de un solo liderazgo. Montenegro sostiene que “El Mencho” diseñó una estructura basada en células con autonomía operativa, un esquema similar a un sistema de franquicias criminales que permite a la organización seguir funcionando aun cuando alguno de sus mandos sea detenido o abatido.
Ese modelo permitió al CJNG expandirse rápidamente por distintas regiones del país sin concentrar todas las decisiones en una sola cabeza, lo que hoy explica parte de su capacidad de adaptación.
La diversificación económica fue otro de los pilares del crecimiento del CJNG. Montenegro aseguró que además del tráfico de drogas, la organización comenzó a controlar actividades como el cobro de piso a comerciantes, así como sobre máquinas tragamonedas en la zona metropolitana de Guadalajara.
Según sus estimaciones, este negocio podría representar entre mil 600 y mil 700 millones de pesos anuales.
El CJNG, dijo, se metió en actividades relacionadas con comerciantes de pollo, ganado, licorerías e incluso servicios como internet y agua en algunas comunidades.
Sostuvo que la diversificación permitió a la organización obtener efectivo para mantener estructuras criminales, comprar armas y corromper autoridades.
Mientras delitos como extorsión, trata de personas, tráfico de migrantes y huachicol ampliaron sus fuentes de ingresos.

La expansión del CJNG también llegó al mundo digital. Según Montenegro, la organización utilizó TikTok y otras plataformas para reclutamiento mediante falsas ofertas de empleo y un lenguaje basado en emojis.
En esos mensajes se ofrecía trabajo, se hablaba de cuánto podía ganar una persona y se usaban figuras de gallos como referencia al “Señor de los Gallos”, uno de los apodos del “Mencho”, como parte de una estrategia para atraer nuevos integrantes y reforzar la identidad de la organización criminal.
Ese mecanismo convivía, con prácticas mucho más violentas como el reclutamiento forzado.
Montenegro considera que la expansión del CJNG difícilmente pudo ocurrir sin distintos niveles de complicidad u omisión institucional.
En ese contexto retoma una frase pronunciada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador sobre los negocios ilícitos protegidos desde el poder para sostener que el crecimiento de la organización no pudo pasar inadvertido para autoridades de los tres niveles de gobierno.
“Todos los negocios jugosos que se hacen al amparo del poder público llevan el visto bueno del presidente. ¿Es el caso? Es el caso, no se puede entender, y se es cómplice, se es parte del problema si eres cómplice o eres omiso. Es decir, una complicidad compartida o una omisión gubernamental, esto se sabe al más alto nivel, esto es un hecho. López Obrador tenía razón”, indicó.

El periodista extendió esos cuestionamientos a funcionarios responsables de seguridad y sostuvo que el crecimiento del CJNG difícilmente pudo pasar inadvertido para autoridades municipales, estatales y federales.
“Para empezar, los secretarios de la Defensa Nacional, encargados de acabar con narcolaboratorios, destruir plantíos, ir por estas cabezas de los narcotraficantes con estos estudios de inteligencia”, afirmó, antes de mencionar también a gobernadores, integrantes de la Sedena, funcionarios de inteligencia y secretarios de Seguridad.
Para Montenegro, la eventual muerte o captura del “Mencho” no representa el fin del CJNG porque la organización fue diseñada precisamente para sobrevivir a ese escenario.
El periodista identifica a Juan Carlos Valencia González, hijastro de Oseguera Cervantes, como el personaje que actualmente coordina buena parte de la operación criminal. Gracias al sistema de células autónomas construido durante años, sostiene, el relevo puede darse sin afectar significativamente la capacidad operativa del cártel.

“Totalmente. No hay duda, no hay duda. Juan Carlos Valencia González, el hijastro del Mencho. Su padre fue precisamente Armando Valencia Cornelio el Maradona, su madre Rosalinda González Valencia. Su tío Abigail González Valencia el Cuini, su padrastro el Mencho. Infancia es destino”, afirmó Montenegro al explicar el relevo de una organización que, bajo su propia lógica de franquicias, fue diseñada precisamente para seguir operando aun cuando su fundador ya no estuviera.