
La percepción ciudadana coloca a Morena en la izquierda del espectro político, Movimiento Ciudadano en Centro, mientras que PAN y PRI son identificados con la derecha. - Foto: Redes
Una encuesta de Mitofsky revela cómo perciben los ciudadanos la ideología de Morena, PAN, PRI, MC, PVEM, PT y los nuevos partidos Somos México y PAZ, en un escenario donde las identidades políticas comienzan a perfilar la disputa electoral de 2027.

A poco más de un año de las elecciones intermedias de 2027, la percepción ciudadana sobre la identidad ideológica de los partidos políticos comienza a perfilar con mayor claridad el terreno de la disputa electoral.
Una encuesta de Mitofsky muestra que la ciudadanía percibe un escenario cada vez más polarizado, en el que Morena y sus aliados son identificados con la izquierda, mientras que PAN y PRI aparecen asociados a posiciones de derecha.
En contraste, Movimiento Ciudadano (MC) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) son vistos como fuerzas más cercanas al centro político.
Los resultados del estudio revelan que Morena mantiene una identidad ideológica definida ante la opinión pública.
El 50% de los encuestados considera que el partido gobernante se ubica en la extrema izquierda y otro 33.2% lo coloca en la izquierda moderada.
En conjunto, casi nueve de cada diez ciudadanos lo identifican dentro del espectro de izquierda, una percepción alineada con los principios que Morena ha impulsado desde la llamada Cuarta Transformación, como el fortalecimiento del papel del Estado, los programas sociales, la austeridad gubernamental y el combate a la corrupción.
Morena se define ideológicamente como un partido de izquierda que articula su proyecto político alrededor de la llamada Cuarta Transformación.
Desde su fundación, la fuerza política ha sostenido una postura crítica frente al modelo neoliberal aplicado en décadas anteriores, al considerar que dichas políticas favorecieron la concentración de la riqueza y ampliaron las desigualdades sociales.
Bajo esta visión, Morena, según sus estatutos, ha impulsado una agenda que busca fortalecer la intervención del Estado en el desarrollo económico y social, con el “combate a la corrupción” como uno de sus principales ejes para liberar recursos públicos y destinarlos a programas de desarrollo y bienestar, además de promover una política de “austeridad republicana” enfocada en reducir gastos considerados innecesarios, así como limitar privilegios y altos salarios de funcionarios.
La percepción sobre el Partido del Trabajo (PT), uno de sus aliados de Morena, sigue una ruta similar. El 29.5% de los participantes lo ubica en la extrema izquierda y el 29.6% en la izquierda moderada, lo que significa que el 59.1% lo asocia con alguna corriente de izquierda.
La fuerza política mantiene una narrativa enfocada en la justicia social, la participación popular y la defensa de los sectores más vulnerables, elementos que históricamente han marcado su identidad política.
El Partido del Trabajo (PT) se identifica como una fuerza política de izquierda, con raíces ideológicas vinculadas al socialismo y a los movimientos populares. Su discurso busca fortalecer la participación de los sectores trabajadores y de grupos sociales que históricamente han enfrentado condiciones de desigualdad, con una visión de transformación social basada en un mayor protagonismo ciudadano.
En materia económica y social, el PT sostiene que el desarrollo del país debe traducirse en mejores condiciones de vida para la mayoría de los mexicanos, particularmente para las clases trabajadoras. Por ello, impulsa propuestas enfocadas en la equidad social, la redistribución de oportunidades y el fortalecimiento de los derechos colectivos.
En el centro del espectro aparecen Movimiento Ciudadano y el PVEM. El caso más claro es el del Partido Verde, pues el 57.7% de los encuestados considera que se encuentra en una posición centrista. Mientras que Movimiento Ciudadano también es percibido como una fuerza de centro, con el 42.7% de las menciones.
Esta ubicación refleja la estrategia que ambos partidos han seguido durante los últimos años para presentarse como opciones menos ideologizadas y más enfocadas en propuestas pragmáticas, es decir más prácticas.
El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) basa su identidad política en principios relacionados con la protección del medio ambiente, el desarrollo sustentable y la defensa de los derechos de los animales.
Desde sus orígenes, la organización promovió una visión de ecologismo compatible con la economía de mercado, una característica que lo distingue de otros partidos verdes en el ámbito internacional y que marcó buena parte de su propuesta política.
A lo largo de los años ha participado en alianzas con partidos de distintas corrientes, incluyendo coaliciones con el PAN y el PRI, así como acuerdos más recientes con Morena y el Partido del Trabajo. Esta flexibilidad ha dificultado ubicarlo de manera definitiva dentro del tradicional eje de izquierda y derecha, lo que muestra su adaptación a distintos panoramas sociales.
Pese a ello, especialistas suelen situar al Partido Verde en una posición cercana a la centroizquierda debido a sus alianzas políticas más recientes y a algunas de sus propuestas en materia social.
Movimiento Ciudadano (MC) se presenta como una fuerza política de centroizquierda, basada en principios de socialdemocracia y progresismo. El partido busca consolidar una identidad propia frente a los bloques tradicionales, con una agenda enfocada en la modernización institucional, la participación ciudadana, la ampliación de derechos y la construcción de políticas públicas orientadas a la inclusión social.
Entre sus principales postulados destaca la reducción de las desigualdades y la generación de mayores oportunidades para sectores históricamente desfavorecidos, bajo la premisa de que el Estado debe tener un papel activo en estos objetivos. A lo largo de su historia, MC también ha participado en alianzas electorales con partidos de distintas corrientes ideológicas, entre ellos el PRD, PT y PAN.
Entre las más relevantes destacan la coalición Por el Bien de Todos en 2006, el Movimiento Progresista en 2012 —que respaldó la candidatura presidencial de Andrés Manuel López Obrador— y Por México al Frente en 2018, que impulsó al panista Ricardo Anaya.
Sin embargo, en los últimos años el partido modificó su estrategia política al optar por competir sin coaliciones a nivel nacional, rechazando integrarse al bloque opositor conformado por PRI, PAN y PRD, con el objetivo de consolidarse como una alternativa independiente y una tercera vía dentro del escenario político mexicano.
Del lado opuesto del espectro aparecen PAN y PRI. La encuesta señala que el 67.4% de los ciudadanos ubica al Partido Acción Nacional en la extrema derecha, una cifra que lo convierte en la fuerza política más claramente identificada con ese segmento ideológico.
En el caso del PRI también es percibido mayoritariamente como un partido de derecha, pues el 49.9% de los encuestados lo sitúa en la extrema derecha, reflejando un cambio significativo respecto a la imagen de partido de centro que durante años buscó proyectar.
El Partido Acción Nacional (PAN) se autodefine ideológicamente como una fuerza política de derecha sustentada en los principios del humanismo cristiano y la democracia cristiana.
El PAN sostiene que la dignidad de la persona y la búsqueda del bien común deben ser ejes de la acción del Estado y de las políticas públicas, principios que forman parte de su identidad política.
También defiende el Estado de derecho, la democracia, la legalidad, la división de poderes y la realización de elecciones libres, así como el respeto a las normas constitucionales.
En materia económica, Acción Nacional ha respaldado históricamente la economía de mercado, la libre empresa y la propiedad privada como motores del desarrollo y la generación de riqueza. Desde esta perspectiva, plantea una intervención estatal limitada, enfocada en generar condiciones para la competencia y el crecimiento, mientras atribuye a la iniciativa privada un papel central en la creación de empleos y oportunidades.
Por su parte, el PRI se autodefine en una posición que va del centro a la centroderecha dentro del espectro político mexicano.
Aunque a lo largo de su historia transitó por distintas corrientes ideológicas, desde el nacionalismo revolucionario hasta políticas económicas de corte neoliberal durante las décadas de 1980 y 1990, en sus documentos más recientes se define como una fuerza socialdemócrata comprometida con la justicia social, el desarrollo económico y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
El partido sostiene que estos valores deben adaptarse a las condiciones de una democracia moderna, combinando la participación de los sectores productivos con políticas públicas orientadas al bienestar social y al crecimiento económico.
En el terreno electoral, el PRI ha construido alianzas con fuerzas de distintas corrientes ideológicas. En años recientes formó parte de las coaliciones Va por México y Fuerza y Corazón por México junto al PAN y al extinto PRD, con el objetivo de competir frente a Morena y sus aliados.
El estudio también incluyó a Somos México, uno de los nuevos partidos políticos con registro nacional. Aunque el 36.6% de los participantes lo ubica en la extrema derecha, la encuesta muestra que todavía existe un importante desconocimiento sobre su perfil ideológico, ya que el 31.4% prefirió no responder o no pudo identificar su ubicación en el espectro político. Esto sugiere que la nueva fuerza aún enfrenta el reto de consolidar una identidad clara ante el electorado.
Luego de una entrevista con el líder de Somos México, Guadalupe Acosta Naranjo para Político MX, el dirigente precisó que el nuevo partido no tenía una línea ideológica definida, aunque principalmente tiene apertura por los políticos que pertenecen al espectro demócrata. Cabe destacar que los miembros del partido pertenecen tanto al extinto PRD o han tenido trayectoria política dentro del PAN.
El partido afirma “tener las puertas abiertas a demócratas de distintos signos ideológicos (derecha, centro o izquierda) y a personas que provengan de otros partidos políticos (como el PAN, PRD o Morena) o que nunca hayan militado en uno, siempre y cuando su elección sea respaldada por la ciudadanía”, explicó.
La falta de definición es todavía más evidente en el caso del Partido PAZ. De acuerdo con Mitofsky, el 48.5% de los encuestados no respondió cuando se le preguntó con qué corriente ideológica lo asociaba.
El dato revela que, pese a haber obtenido recientemente su registro, la organización aún no logra posicionarse en el imaginario ciudadano ni construir una imagen política reconocible para una parte importante del electorado.
El 24.6% de los encuestados posicionó a Paz dentro del ámbito de la extrema derecha, aunque también tendría afinidades con Morena, el partido en el poder.
El Partido PAZ surge como una nueva organización política vinculada a la estructura y liderazgo que anteriormente dieron vida al Partido Encuentro Social (PES) y posteriormente al Partido Encuentro Solidario.
Impulsado por figuras como Hugo Eric Flores Cervantes y Armando González, el partido es considerado por diversos analistas como una continuidad política de esos proyectos, luego de que sus antecesores perdieran el registro nacional al no alcanzar el porcentaje mínimo de votación requerido por la ley electoral.
A partir de esa experiencia, sus integrantes reorganizaron su base militante a través de la asociación civil Construyendo Sociedades de Paz.
En el plano ideológico, el Partido PAZ promueve una agenda de valores tradicionales centrada en la defensa de la familia y una postura declaradamente “a favor de la vida”, algo similar al PAN.
Aunque sus dirigentes rechazan ubicarse de manera estricta en los polos de izquierda o derecha, la organización ha construido su discurso alrededor de principios conservadores en temas sociales. Asimismo, mantiene una relación cercana con sectores religiosos y comunidades de fe, particularmente de origen evangélico, aunque sostiene que no se trata de un partido confesional.