
Manifestantes marchan contra la trata de personas. La ONU advirtió sobre el alarmante crecimiento de redes criminales transnacionales. - Foto: Cuartoscuro
En el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas, el organismo enumeró las diversas formas que tiene el crimen organizado para coptar personas, como falsas ofertas de trabajo

Personas engañadas con falsas ofertas de empleo, trasladadas a centros clandestinos y sometidas con amenazas, golpes, deudas y vigilancia permanente son obligadas por grupos criminales a cometer fraudes digitales contra víctimas ubicadas en distintos países.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) alertó sobre el crecimiento de esta modalidad de trata de personas, en la que las víctimas terminan atrapadas dentro de operaciones de estafa en línea y son forzadas a participar en engaños románticos, inversiones fraudulentas y esquemas relacionados con criptoactivos.
La advertencia fue emitida por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y ONU Mujeres, en el marco del Día Mundial contra la Trata de Personas 2026. Los organismos urgieron a proteger a las víctimas y reforzar la cooperación judicial y policial entre países para desarticular a las organizaciones responsables.
Bajo la campaña “Atrapadas y atrapados detrás de la estafa”, Naciones Unidas expuso que los grupos delictivos captan, trasladan y coaccionan a personas para obligarlas a cometer fraudes mediante herramientas tecnológicas.
Las redes criminales utilizan plataformas en línea, inteligencia artificial y activos virtuales para extender sus operaciones, atraer víctimas desde distintos lugares y ocultar con mayor eficacia las ganancias obtenidas mediante la explotación.
Uno de los principales métodos de reclutamiento son los anuncios falsos que prometen oportunidades de trabajo en el extranjero. Después del engaño, las víctimas son trasladadas a complejos ilegales donde deben realizar estafas y pueden sufrir violencia física, explotación y agresiones sexuales.
La captación también ocurre mediante redes sociales y plataformas de videojuegos. Las personas son convencidas de acudir a estaciones de autobuses, parques, centros comerciales y otros lugares públicos, donde pueden ser interceptadas y sometidas por integrantes de organizaciones criminales.
Una vez dentro de los centros de operación, las víctimas reciben cuotas de producción y multas cuando no alcanzan las metas impuestas. La vigilancia constante, la violencia y las deudas son utilizadas para mantenerlas atrapadas en un ambiente de miedo y sometimiento.
México ya cuenta con casos documentados. En 2025, fueron rescatadas 18 personas, entre ellas extranjeras y menores de edad, que eran obligadas a trabajar en un centro de estafas dedicado a la venta de rifas fraudulentas.
Apenas durante julio de 2026, las autoridades liberaron a cuatro jóvenes que permanecían encadenados dentro de celdas improvisadas en una finca utilizada como centro ilegal de llamadas, donde también fueron localizados equipos electrónicos e instrumentos de comunicación.
El Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México reportó que el 31% de los casos que recibió estuvieron relacionados con trabajo o servicios forzados.
La alerta tiene también una dimensión de género. Las mujeres y las niñas representaron el 60% de las víctimas de trata detectadas en el mundo durante 2022, mientras que las tecnologías han facilitado nuevas formas de violencia y explotación en su contra.
El fraude vinculado con estas redes criminales mantiene una expansión mundial. Interpol estimó que entre 2024 y 2025 las notificaciones y difusiones relacionadas con ese delito aumentaron más de 54%.
Hasta marzo de 2025 se habían identificado víctimas de trata procedentes de 66 países. Además, existen señales de que esta modalidad criminal, inicialmente concentrada en el Sudeste Asiático, se está extendiendo hacia África Occidental, Oriente Medio y Centroamérica.
De acuerdo con el Reporte Mundial sobre Trata de Personas 2024 de la UNODC, la criminalidad forzada, incluidas las estafas en línea, ocupa el tercer lugar entre las modalidades con mayor número de víctimas detectadas.
La participación de grupos del crimen organizado, algunos de alcance transnacional, complica la recopilación de pruebas, la cooperación entre países, el procesamiento de los casos y la obtención de condenas.

Para enfrentar estas redes, Naciones Unidas planteó establecer alianzas con empresas tecnológicas para impedir que los tratantes utilicen la infraestructura necesaria para realizar los fraudes. También propuso reforzar la colaboración con el sector financiero para rastrear el dinero y reunir pruebas digitales.