
Uno de los objetivos de la agricultura regenerativa es revertir la degradación de la tierra - Foto: Redes sociales
El conglomerado alimentario afirma que la agricultura regenerativa ya no es solo una práctica agrícola, sino un componente estratégico de la competitividad

Ante el impacto del cambio climático y la sobreproducción agrícola para abastecer la demanda alimentaria mundial, los suelos enfrentan un desgaste a nivel mundial, por lo que se han hecho necesarios nuevos enfoques más amigables.
Una de ellas es la agricultura regenerativa. Esta se centra en restaurar la calidad del suelo mediante la adopción de prácticas de manejo sostenibles.
El propósito de este esquema es revertir la degradación de la tierra, incrementar la biodiversidad, contribuir a la mitigación del cambio climático y aumentar la resiliencia de los agroecosistemas contra este fenómeno.
Por tanto, está enfocada en regenerar, estimular y mantener la fertilidad y biodiversidad de la tierra con técnicas agrícolas, ganaderas y/o silvícolas que alimenten de forma natural las plantas y protejan al suelo a través de estos ejes:
Por ello, empresas del sector alimentario están apostando por esta tendencia, entre ellas La Cosmopolitana, la cual parte del Corporativo Kosmos, conglomerado enfocado en este sector.
La organización explica que ya cuentan con criterios de sostenibilidad y abastecimiento responsable dentro de sus procesos.
El objetivo, afirma La Cosmopolitana, es recuperar la salud de los suelos, aumentar su capacidad de captura de carbono y mejorar la resiliencia de los sistemas agrícolas frente a fenómenos climáticos extremos.
Esto debido a que la producción de alimentos ya enfrenta presiones no solo por el deterioro de los suelos, sino por el cambio climático.
La Cosmopolitana destaca que la incorporación de criterios de sostenibilidad como éstos representa una decisión con impacto tanto ambiental como empresarial.
La compañía considera que la calidad y disponibilidad futura de los alimentos dependerán de sistemas productivos capaces de regenerar los ecosistemas de los que dependen.
Por ello, afirma que la agricultura regenerativa ya no es sólo una práctica agrícola, sino un componente estratégico de la competitividad.