
El ex embajador de Estados Unidos en México, realizó la presentación de su libro “Borderland. Fronteras” en las instalaciones de la librería MAPorrúa - Foto: Cuartoscuro
En su visita a México, el ex embajador estadounidense planteó una nueva alianza de seguridad para América del Norte que incluya intercambio de inteligencia y planificación conjunta de las fronteras

El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, cuestionó las amenazas del presidente Donald Trump de enviar tropas a territorio mexicano y propuso crear un tratado internacional de seguridad, semejante al T-MEC, para combatir a los cárteles del narcotráfico mediante una cooperación permanente entre ambos países.
Durante la presentación de su libro “Borderlands Mi lucha por una América unida”, también evitó aclarar si agencias estadounidenses conocieron o participaron en la operación que llevó a Ismael El Mayo Zambada a Estados Unidos, mientras advirtió que empresas de ese país han desistido de realizar inversiones en México.

Al ser interrogado sobre las amenazas militares de Trump, Salazar sostuvo que la relación bilateral debe construirse mediante el diálogo y el respeto a la soberanía, no a través de presiones.
“Cuando uno tiene un vecino, diga tu pueblo, tu vecino o tu casa. Si te vas a llevar bien con ese vecino, ¿lo vas a llevar por amenazas? ¿O lo vas a llevar con una comunicación?”, respondió.
Planteó una nueva alianza de seguridad para América del Norte que incluya intercambio de inteligencia, tecnología, inversiones y planificación conjunta de las fronteras, además de acciones compartidas contra el tráfico de armas procedentes de Estados Unidos y el fentanilo.
Sobre el caso de Ismael El Mayo Zambada, el exembajador evitó responder si alguna agencia estadounidense tuvo conocimiento previo o colaboró en la operación que permitió trasladarlo a ese país.
Ante las preguntas de los periodistas, insistió en que sus explicaciones ya estaban publicadas. “Lo que hablé de ese asunto está todo en el libro. Eso lo di a conocer al mundo en el tiempo de ese asunto”, señaló.
Tampoco precisó si posteriormente había mantenido comunicación con la presidenta Claudia Sheinbaum sobre este episodio y sostuvo que lo importante era mirar hacia adelante.

Respecto a los acuerdos de seguridad entre gobiernos estatales mexicanos e instituciones estadounidenses, Salazar defendió la participación de los gobernadores, aunque subrayó que debe mantenerse la coordinación con las autoridades federales.
Recordó que durante su gestión trabajó con el Gobierno de México, la Fiscalía, la Marina y la Secretaría de la Defensa Nacional, además de sostener encuentros con mandatarios estatales. “Los estados también tienen un papel grande en la seguridad. Tienen que estar ahí en la mesa”, afirmó, al señalar que los dos niveles de gobierno deben participar en la cooperación bilateral.
En cuanto al retiro de visas estadounidenses y las acusaciones contra funcionarios mexicanos por presuntos vínculos con organizaciones criminales, Salazar evitó pronunciarse sobre casos particulares al argumentar que no contaba con información suficiente.
Cuestionó las acciones de la administración Trump contra las personas migrantes y sus familias, al señalar que han provocado miedo entre quienes trabajan, asisten a iglesias o llevan a sus hijos a la escuela.
Consideró que esas actuaciones no corresponden a los valores de Estados Unidos y sostuvo que deben cambiar.

En materia económica, el exembajador reveló que empresarios estadounidenses le han comunicado su decisión de desistir de inversiones que tenían previstas en México.
Explicó que las compañías buscan principalmente seguridad física y garantías jurídicas antes de comprometer sus recursos, y señaló que algunos estados mexicanos ofrecen mejores condiciones que otros.
“Y hablo también con algunos que me vienen y me dicen, íbamos a hacer esta inversión y ya no la vamos a hacer”, expresó.
Salazar también criticó la incertidumbre que genera la revisión anual del T-MEC y consideró necesario ofrecer condiciones de largo plazo para las inversiones. “Están equivocados, porque empresas no van a invertir nomás yendo un año adelante. Empresas están invirtiendo yendo así, a los cinco años, los diez años, los dieciséis años”, sostuvo.
Aseguró que legisladores demócratas y republicanos respaldan la continuidad del acuerdo comercial y propuso fortalecerlo con compromisos de infraestructura fronteriza, intercambios educativos e inversiones ambientales.

Sobre las elecciones legislativas de noviembre de 2026 en Estados Unidos, Salazar cuestionó la política internacional de Trump y los costos humanos y económicos de la guerra a la que hizo referencia durante su intervención. Señaló que sus consecuencias también se reflejan en los precios de la gasolina, el diésel y los alimentos.
Expresó su esperanza de que los comicios permitan abrir una nueva etapa política y que un Congreso con mayores contrapesos frente a la Casa Blanca contribuya a modificar el rumbo del país y recuperar una relación más estable con México y Canadá.

Al ser cuestionado directamente sobre si buscaría convertirse en candidato a la Presidencia de Estados Unidos, Salazar reconoció que ha contemplado esa posibilidad, aunque no anunció una candidatura.
“Si yo me lanzara como presidente candidato de los Estados Unidos no es difícil de decir que lo quisiera”, expresó.
Explicó que actualmente conversa con figuras del Partido Demócrata sobre una agenda de cooperación para América del Norte rumbo a las elecciones presidenciales de 2028.
Entre los políticos que mencionó se encuentran los senadores Mark Kelly y Rubén Gallego, de Arizona, así como el gobernador de Illinois, JB Pritzker. Su propósito, dijo, es que quienes aspiren a la Casa Blanca incorporen una nueva alianza con México entre sus compromisos.

Salazar concluyó que su propuesta de una América del Norte unida requiere acuerdos que sobrevivan a los cambios de gobierno y permitan mantener la cooperación en seguridad, comercio y desarrollo.
Durante la presentación de Borderlands, libro en el que aborda su experiencia diplomática y la historia compartida entre México y Estados Unidos, reiteró su intención de impulsar una relación basada en compromisos duraderos. “No puede ser nomás año por año un cambio de gobiernos. Tiene que ser más durable, así como lo tenemos en el T-MEC”, afirmó.